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El buen jugador (parte 2)

#1
JAQUE MATE
Alex continuó con su plan. Decidió no publicar las calificaciones hasta unos días antes de la fecha del cierre de actas, que iba a ser un lunes de final de Septiembre. Fijó la tarde del viernes anterior a ese lunes para la revisión de exámenes no dejando margen temporal para ninguna actuación. Los viernes por la tarde en la Facultad hay muy poca gente, Alex contaba con ello, y contaba también con que Sonia iría a ver su examen, tenía que venir, era su última oportunidad y no lo había superado… Ya empezaba a caer la tarde cuando Alex se quedó sólo en su despacho, ningún alumno esperaba ya en la puerta para revisar su ejercicio, el silencio de una Facultad semivacía se apoderaba del entorno. Ella no aparecía, la decepción de Alex aumentaba por momentos, quizá hubiese abandonado la ciudad, era viernes y la gente de fuera solía volver a sus lugares de origen, había calculado mal…pero era su última convocatoria, no podía darse por vencida sin luchar, tenía que hacer un último intento desesperado por subir su nota... Absorto en esos pensamientos Alex escuchó el sonido lejano de unos tacones que se acercaban a su despacho.  Su corazón le dio un vuelco, podría ser ella, y si lo era tendría que realizar su movimiento maestro, su última jugada. Sonia entro en el despacho con un aspecto impresionante, vestía una minifalda imposible que dejaba apreciar sus piernas bronceadas en todo su esplendor y dimensión, la blusa corta de tirantes que cubría su pecho era tan ligera que evidenciaba la ausencia de sujetador, estaba guapísima, como nunca. Se sentó, Alex la miró y se quedó sin palabras, para romper el hielo buscó atropelladamente su examen dentro un montón cuando ella le pidió que no lo hiciese. Sé que no he aprobado -le dijo- pero sabes que necesito superar esta asignatura, de no hacerlo me traería muchos problemas. Alex la miró, condescendientemente le contestó que la comprendía, pero que si alteraba su nota tendría que hacer lo mismo con la del resto de compañeros y eso no era razonable ni tenía lógica. Sonia argumentó que estaba dispuesta a hacer algún trabajo y exponerlo, o algunos ejercicios que él le propusiese, pero Alex también contaba con esa jugada y le respondió que lo entendía, pero que si le ofrecía esa posibilidad a ella también tendría que hacerlo al resto de compañeros por equidad, y eso no era posible ya que el lunes tendrían que estar entregadas las actas y en el fin de semana no había tiempo material para todo ello.
Se hizo el silencio, estaba atrapada entre la necesidad y la desesperación, había caído en una red tejida con paciencia y no era consciente de ello. Fue entonces cuando Alex se armó de valor para realizar su jugada maestra. Le dijo, de forma amable y cercana, que él estaba allí para valorar globalmente las aptitudes e los estudiantes, pero que en su caso el único elemento de juicio del que disponía era aquel examen ya que no había asistido a las clases con regularidad.  Si nos ceñimos a las cuestiones estrictamente académicas –añadió- solo puedo juzgar lo que hay escrito en este examen, y honestamente no puedo aprobarte. Hasta ahí su razonamiento era  impecable, aunque sabía que debía dejar una puerta abierta a lo excepcional.  Naturalmente –prosiguió- si yo dispusiese de otros elementos de juicio, quizá… Que elementos? - preguntó ella-. Ese es el problema, que no se me ocurren -respondió él-  tienes que comprender que me propones algo atípico, la solución deberá por tanto serlo igualmente y quizá debas ofrecérmela tú, no sé qué podrías aportarme para tu valoración que no me hayan ofrecido tus compañeros, he de intentar ser justo... De nuevo se produjo un silencio incómodo, Sonia miró su móvil y lo puso en silencio, o quizá en modo de grabación?, a saber. La situación era tensa y Alex no sabía que terreno pisaba. Entonces Sonia con naturalidad dijo mirándole a los ojos…Quieres echar un polvo?
 
EL PREMIO DEL BUEN JUGADOR

De nuevo se hizo el silencio. Alex fingió sorpresa e incluso sentirse incómodo, no respondió a su pregunta, ahora no podía cometer ningún error, no en ese momento y en aquel lugar, conocía sus límites. Alex se levantó de su asiento y con tranquilidad le dijo a Sonia que estaba cansado, que quería salir a la calle a tomar el aire, que allí podrían hablar con más tranquilidad. En los jardines del campus algunos niños jugaban mientras sus familiares paseaban tranquilamente. Se sentaron juntos en un banco apartado donde Alex se sinceró. Le dijo que aceptar su proposición no era del todo ético, pero que le parecía una mujer fascinante y que le resultaba muy difícil negarse a ella. A continuación Sonia esbozó una sonrisa y añadió… No le vas a hacer daño a nadie y sí me vas a ayudar mucho a mí, piensa que mi expediente no es brillante y no perjudicarás a ninguna persona que compita conmigo en algún concurso u oposición, me tendré que ganar a pulso mi futuro. Sonia cogió la mano de Alex dicretamente, y con una mirada pícara le susurró... Además tu no estás nada mal, echar un polvo contigo no me va a resultar nada desagradable, muchas compañeras lo harían sin pensárselo y sin recibir ninguna contraprestación a cambio, eres el típico maduro interesante. A las mujeres nos atraen los tipos como tu, inteligentes, atractivos, enigmáticos, educados, nos dáis seguridad, eres justo el hombre con el que todas las chicas querríamos follar al menos una vez. Eso sí -dijo Sonia con seriedad- no quiero un Aprobado, quiero un Notable. Y no te pido un Sobresaliente porque sé que resultaría extraño, daría mucho el cante. Además quiero ver el acta antes de meterme en la cama contigo. A Alex le sorprendió la facilidad y naturalidad con la que aquella chavala hablaba de follar, lo hacía como el que habla de tomarse un refresco, qué pena que las de su generación no hubiesen sido así…
Su destino aquella misma tarde fue un hotel cercano en el centro de la ciudad donde se alquilan habitaciones por horas. Alex pagó en efectivo por tres horas, realizó el trámite obligado de dejar el DNI en recepción (algo que siempre le molestaba por lo de la discreción), y ya en el ascensor disfrutó de un primer empujón con Sonia. El tacto de sus piernas y glúteos fue excitante, Alex creyó perder la noción del tiempo, ella no esquivó ni sus labios ni después su lengua sin dejar de acariciarle la espalda, aquello prometía… El sonido del ascensor tras llegar a la tercera planta, donde estaba la habitación, interrumpió la escena. Entraron a la habitación y de forma inmediata, a solicitud de Sonia, Alex completó telemáticamente desde su portátil  el acta oficial con su calificación, no sin advertirle que tenía la potestad de modificarla si hubiera algún “error sobrevenido” (eufemismo que venía muy bien al caso). No había cerrado la pantalla del ordenador cuando vio que la blusa que cubría el torso de Sonia había desaparecido, e inmediatamente después también el minúsculo trozo de tela que daba forma a su minifalda. Llevaba unas braguitas blancas con encajes y transparencias que se convertían por detrás en una cinta minúscula que se perdía entre sus glúteos. Sus pechos eran perfectos, los pezones de un intenso color rojo oscuro, su cuerpo era el de una diosa hecha para el sexo y la pasión sin freno. Alex acarició suavemente su piel, sus brazos, sus hombros, su cuello, fijó la mirada en sus ojos más encendidos que nunca, se fundió con ella en un beso infinito sintiendo el sabor dulce de sus labios y su lengua, sus manos recorrieron la espalda de Sonia hasta alcanzar su culo, duro, generoso, perfecto, la línea de separación entre los glúteos era alargada hasta confundirse con el final de la columna. Alex se despojó de su ropa, era un hombre bien dotado sin excesos, su erección era descomunal, sentía que su pene iba a estallar, el  rojo encendido de su grueso glande atrajo la mirada extasiada de Sonia mientras la empujó contra la pared. Sin dejar de besarla encajó el pene entre sus dos piernas hasta sentir el calor de su coño, comenzó entonces un leve movimiento de vaivén hasta abrirse paso entre el vello púbico y alojar la polla entre los tiernos y acogedores labios de su vulva. La humedad y el calor del sexo de Sonia, que ya lubricaba sin freno, facilitaron un contacto íntimo aún sin llegar a la penetración, la fricción suave e intensa del glande desde el clítoris hasta la abertura de la vagina les transportó al paraíso del placer. Al oído de Alex sólo llegaban ese sonido inconfundible del pene deslizándose rítmicamente sobre la carne humedecida y los gemidos de su compañera que le pedían más y más, que siguiese, que no parase... Sonia se abrazó con fuerza a los hombros y cuello de Alex mientras abrió sus piernas hasta cruzarlas sobre la espalda de su amante, Alex soportó su peso contra la pared y casi sin ningún esfuerzo empotró su miembro en su vagina penetrándola hasta donde su anatomía le permitía. Fue un polvo salvaje, desesperado, una liberación de deseos reprimidos que los dejó exhaustos.  Lo que siguió fue una sesión de sexo en todas sus variables y vertientes, el cunnilingus la volvía loca y el experimentado Alex no tardó mucho en darse cuenta, esa chica encadenaba los orgasmos a un ritmo frenético. Para el recuerdo de Alex quedará el sexo alargado y generoso de Sonia adornado con vello púbico en su justa medida. También esa imagen perturbadora de su lengua fundiéndose entre gemidos incontrolados con los enrojecidos labios de Venus coronados por un clítoris tierno e irresistible.  Alex la penetró en diversas posturas, ponerla a cuatro patas viendo su vulva insinuarse entre los glúteos y follarla por detrás fue un momento único, indescriptible, que ha quedado grabado para siempre en el salón de la fama de su memoria.

El destino los separó al poco tiempo, ella camino de un futuro quien sabe si en algún instituto o en alguna empresa, él  atrapado entre libros, artículos y congresos en la universidad a la que ha entregado su vida. Supongo que a estas alturas del relato los buenos amantes del ajedrez que lo hayan leído habrán llegado a la conclusión correcta. Efectivamente, en realidad aquella partida acabó en tablas porque ambos jugadores alcanzaron su meta. Habría que añadir que de una forma altamente satisfactoria.
2 usuarios dan las gracias a MittagLeffler por este mensaje:
  • cremaster, RATM



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