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Feminista periodista en 1 puticlub

#1
Mi noche en un puticlub: viaje de una feminista al centro del patriarcado
El 'New Scandalo' es el prostíbulo mítico de Málaga. Su eslogan es "Porque te lo mereces" y exhibe sin pudor su publicidad en vallas en la carretera y en mensajes de avioneta.

Así es la experiencia de una mujer allí.

Julio Iglesias sonaba en el coche a las dos de la mañana del sábado -la noche es una niña que va pasando, que va creciendo- y yo fumaba con inquietud por la ventanilla, entre las luces naranjas, dando vueltas con mi novio por el polígono de Málaga como dos descarriados. Tiene cosas de blanca, tiene cosas de negra, tiene cosas de india, bonita mezcla que da esta tierra. Ese día, mientras almorzábamos en la playa, habíamos visto cómo una avioneta vieja, lenta y con recado sobrevolaba las aguas: “Scandalo. Porque te lo mereces”. Era el eslogan del puticlub más mítico de mi ciudad natal, un padrenuestro con el que yo me había topado cientos de veces desde que era una cría en los anuncios de la carretera, y volvió a repugnarme la impunidad del guiño publicitario para sementales desesperados.

“Porque te lo mereces”, releí, y me dio alergia imaginar al obrero exhausto, al empresario ufano, al esposo flácido y al joven misógino yendo a romper a la noche a los muelles del Scandalo, resoplando porque la vida es dura, porque el sexo nunca es bastante, porque llegan reventados del curro y sus mujeres gastan la mala costumbre de hablar, porque son molestas y sienten, porque eligen y no siempre están húmedas, porque el cuerpo en pareja se agota y ellos, entiéndanlos, son varones, y quien tiene un pene tiene un capitán, un faro guía, una voz demoníaca que ordena instintos. Pobres chicos. Necesitan un lingotazo y alguien que les diga lo que valen. Necesitan un gemido falso para rehacerse, aunque sea a golpe de fajo.

Me hace gracia la justificación esa de “somos tíos”: yo siempre he pensado que uno es más hombre cuanto más se sobrepone a la biología, y no cuando se deja arrastrar por ella. Menos aún si se vanagloria de hacerlo. Por eso decidí que quería ir al Scandalo y mirar a la cara a estos simios encamisados, a estos disminuidos con polito que se empapan en pachuli para disimular su hedor a Torrente. Quería dejar de pensarlos como seres mitológicos o patéticos para entenderlos como lo que son: no sólo lactantes de la viagra o hijos de las cobras discotequeras, sino cómplices de la explotación.

El tercer grado: qué hace una mujer aquí
Lo primero que me llamó la atención del puticlub -una vez terminó la canción de Julio Iglesias- es que nos costó encontrar aparcamiento: oigan, vaya fiestón pagano, menuda rave, qué despiporre. Estaba a rebosar. En la puerta me paró el segurata, que no daba crédito a la niña con vestido de flores que quería saltar al campo de juego del escroto: “¿Usted sabe dónde está?”. Le dije que sí, y me advirtió que debía avisar al encargado. Se presentó allí un anciano en traje y nos estrechó la mano antes de someterme al tercer grado. “Señorita, ¿es usted de Málaga?, ¿sabe que esto es un club de caballeros?, ¿ha venido alguna vez antes?”, y, muy especialmente: “¿No vendrá usted aquí a pillar a un novio, o a un padre, o a un cuñado? Mire que no queremos espectáculos”. Vaya por Dios: no querían shows en el Scandalo. Serán puteros, pero también gente discreta. En ningún momento se planteó que yo pudiese ser una mujer lesbiana.

Le conté que me apetecía tomarme una copa y me recordó que estaba prohibido sacar allí la cámara o el móvil -ni para mirar la hora, como una isla de vicio sin tiempo-; me indicó que si quería ir al baño, fuese al del hall, y nos aconsejó que no nos separásemos el uno del otro, no fuésemos a dar lugar a confusiones. Llega a saber que soy feminista, abolicionista y periodista y se cae al suelo. 10 euros de entrada, con mi whisky-cola incluido. Media hora de sexo, 70 euros.

El Scandalo me hizo sentir como en una película de Arturo Fernández, pero al menos olía bien. El espacio central es redondo y en el centro está la barra de las copas y la del streaptease. Casi todos los camareros eran hombres: sólo una chica servía copas, pero iba de uniforme, con camisa y polo, como ellos. La gente me miraba raro, como si fuera un fallo en Matrix: yo a ellos también, pero por otras razones. En un puticlub todo el mundo parece sospechoso de algo.

Jóvenes universitarios

Me sorprendió la cantidad de hombres jóvenes que había. Algunos eran atractivos. Vi a un tipo enano y calvo reírse a carcajadas con pocos dientes y golpear el trasero de una prostituta, como quien toca un tambor tribal. Vi a tres asiáticos, a una decena de ingleses y a un montón de árabes. Vi a un niño que no tendría más de veinte, pijo y modosito, con la estética de un estudiante del CEU: camisa de marca impoluta, melena, cara pálida. ¿Estaría estrenando así sus primeros años de vida sexual? Un señor grande y con gorra me guiñó el ojo y me giré hacia la puerta.

En poco rato contemplé cuatro vaginas desde varios ángulos, porque las chicas del pole dance se desnudaban completamente y abrían las piernas colgadas de la barra. Eran hermosas y sonreían muy dulce, cerrando a ratos los ojos con pestañas postizas. Cuando las vi bailar y desvestirse, pensé que nadie sueña con eso de niña, con danzar en un garito del polígono rodeadas de salidos. Pensé que me gustaría hablar con ellas, pero me dio vergüenza molestarlas: no creí que necesitasen conversación, sino otras oportunidades. ¿Cómo habría sido su vida hasta llegar allí?

Sonó una canción de 50 sombras de Grey. Sonó algo de Bryan Adams, de un pasteleo insoportable al que no le encontré ninguna lógica: ¿a qué habéis venido, a enamoraros o a ser un eslabón necesario de este negocio y hasta en ocasiones fomentando en caso de obligadas la trata? Vamos a aclararnos.

Ellas vestían tops y medias de rejilla. La mayoría eran latinoamericanas. No encontré ni un solo culo natural en todo el local: todas llevaban implantes en las nalgas. Recordé unas declaraciones de Torbe en las que decía que el macho va al puticlub porque necesita variedad, porque quiere tener sexo con altas, bajas, gordas, flacas, rubias, morenas, con los pezones de una tonalidad o de otra. En el Scandalo había mujeres de toda clase, para todos los gustos, y ese mercado de la carne y el rasgo me mataba de tristeza: unas se apoyaban sobre el pantalón de los hombres sentados en taburetes altos, otras les reían las gracias, otras fumaban cachimba con ellos en la terraza. Todas, probablemente, deseaban estar en otra parte.

Torbe también decía que él era putero porque "pagar, al final, es ahorrar". Porque no le rentaba salir con una mujer y apoquinar cena, copas y algo de baile para que a las cuatro de la mañana dijese que estaba cansada y se fuese a casa sin llegar a feliz término. Claro: es más fácil aprovecharse de la situación vulnerable de una mujer prostituida.

Sonrisa de ganador

“Papi, ¿subimos ya?”, preguntó una chica a un españolito que ya había soplado los cincuenta. Vi cómo un tío que venía de arriba, de las plantas de las habitaciones con la faena ya terminada, se reunía con sus dos colegas, que le esperaban en la barra, con sonrisa de ganador. Un hombre recién eyaculado parece inofensivo. Vi algo que me dejó más atónita aún: ¡a un chaval ligando, como quien tontea en un bar al uso! Cogía su copa con timidez y se acercaba a la prostituta con mucho cuidado, hablándole sin parar cerca de la oreja, pero sin rozarla. ¿Qué intentaba demostrarse a sí mismo: que esa mujer se iba a ir a la cama con él por elección propia; con consentimiento real, con deseo? ¿Quería creer que esa belleza tenía derechos laborales o condiciones de higiene y sanidad garantizadas -cuando en un oficio así es imposible-; quería convencerse de que ese encuentro respetaba la dignidad humana? Sentí un asco rayano en la ternura.

Ellas hablaban inglés con fluidez. Escuché a una decir: “Me cago en la puta”, y torcí el gesto. Para que luego digan que el lenguaje no arrastra machismos milenarios. Un guiri toqueteó torpemente el pezón de una prostituta. Una joven voluptuosa y pelirroja nos sonrió a mi pareja y a mí, por si acaso íbamos buscando trío. Apuré la copa y salí de allí. En la zona de aparcamientos había dos coches abiertos, con chavales poniendo música y echándose las primeras copas, entre risas y algarabía, como antes de empastillarse en Fabrik. Cuando entrasen por la puerta, sabrían que todo lo que había allí dentro se podía comprar y se sentirían poderosos e invencibles. Pensé en el viejo dicho misógino: no, la culpa no era “de los padres, que las visten como putas”. La culpa es de los padres, que los educan como puteros.

#2
Es la visión de una fulana feminista de un club, seguro que cada especie que estaba allí en aquella selva tendrá su propia opinión sobre lo que hay allí, y las mismas chicas que trabajan en el garito, tendrán la suya de los clientes y compañeras que curran allí, joder he llamado chicas a las putas y fulana a la feminista, vaya respeto que estoy demostrando, bueno, el mismo que alardea ella.
Todos los que vamos a un club, observamos a clientes y trabajadoras, incluso camareros, y sacamos o imaginamos que se esconde tras esas personas y que hacen en un lugar tan singular como este, esta zorra expresa lo que ella quiere pensar, debía de haber preguntado a los puteros que hacian alli, y a las chicas porque estaban alli, y entonces sacar alguna opinión basado en algo real, no en su imaginación, cuando entro en un garito de comida rapida que no soy devoto mi vision critica a los que estan alli diciendo que comen como robots tontos la mierda que los preparan, a los trabajadores que los explotan y el lugar no reune las condiciones adecuadas. Asi que esta fulana si me lee lo que escribo y es devota de esos chiringos dira que soy un fulano con cara puerco. 
Es inevitable, siempre criticaremos sin conocer a nadie.
1 usuario da las gracias a badgirlkiss por este mensaje:
  • BLACK JACK

#3
Respeto la opinión de todo el mundo pero no me gusta la gente que critica al prójimo por cualquier comportamiento que según ella sea tachado de raro.

El chico que dice que estaba tonteando o "ligando" con una puta, pues a ver, él sabe que se la puede follar tonteando o sin tontear pero personalmente, si te gusta el tonteo con mujeres porque te divierte pues es normal que tontees para pasarlo bien y divertirte un poco, aunque sea un poco auto engañarte, también hay lumis que necesitan un mínimo de preliminar y juego antes de pasar a la acción a los genitales pues si no ni se calienta el ambiente ni nada y así mucho mas difícil, mucho mas actriz tienes que ser, peor es llegar, tumbarte como un robot y ale, a chupar polla, ¿qué mierda es esa? eso sería un coñazo, al menos para mi, que te la vayas a follar igual no implica que no le puedas dar un poco de juego actuado y de broma, un poco de vida al asunto, también puede actuar el cliente y jugar un poco al seductor y la seducida, aunque sea falso, un poco de pasarlo bien, aunque sepas que será sexo actuado y frío al menos le das un toque un poco mas divertido para que no sea tan anti natural follar asi del tirón, ¿dónde queda la gracia si llegas, dices hola, te tumbas y a chupar? Si hago eso adios morbo, será mas divertido ser bromista, vamos digo yo.

Sigo diciendo y lo diré siempre: para mi una buena profesional es la que hace creer al cliente que está enrollándose con este y no está pagando por sexo. Una mala es la que le recuerda todo el rato al cliente que eso es un servicio y que está pagando,  que las he visto eh y te corta el rollo impresionante. Digo yo que igual que actúa la lumi el cliente también puede actuar para recrear una situación ficticia de un chico que está conociendo a una chica. Ahora se va a poner a criticar a un cliente que se cree que está ligando, si viera como actúan las chicas en el dormitorio ¿también las criticaría por buenas actrices? no te digo. Es chico no es tonto, obviamente sabe donde está, sólo está intentando divertirse,

no conozco ningún hombre que sea tan ingenuo para no saber donde está en todo momento, no creo que haya ningún cliente tan tonto como para pensarse que se la está ligando de verdad, obviamente es una recreación también por parte del cliente si al cliente le divierte ligar pues si estás acostumbrado a ligar el sexo de pago te parece que le falta algo y tratas de darle ese toque aunque sepas que es mentira porque igual sin ese toque de ligar previo no te apetece follar así tan rápido, hay hombres a los que les divierte ligar y necesitan ese juego previo y si la chica se tumba, se abre de piernas y a follar adios morbo y otros que prefieren tumbarse y a chupar porque ligar les aburre, es que cada cliente es un mundo.

Curiosamente no critica cuando la lumi se hace la seducida por el cliente o tontea con este como si estuviera ligando también haciendole la pelota, la misma risa me da a mi eso que si el cliente bromea previo al sexo, podia simplemente invitarle a tumbarse en la cama y cero peloteos ni mentiras para engatusar y si es buena ya repetirá no necesita peloteos ni mentiras a plena cara.
Moderador Madrid
1 usuario da las gracias a Diego69 por este mensaje:
  • BLACK JACK

#4
Me aburren ya los temas de feminismo y las que van a "pasarlo mal" a un puticlub, quizás habría que ver como tratan a las mujeres en su periodico o medio de periodistas, y después me cuentas dónde hay machismo, donde da mas asco...

Ves alguna presentadora "normal" o con "carnes" ? pues yasta, entiendo perfectamente su opinion aunque no la comparta del todo, si que no me gusta el aire que se dan algunos con las lumis, como si de verdad fueramos superiores, yo no lo veo así.

Igual que trato con respeto a mis compañeras de trabajo o a quien me ofrece un servicio de lo que sea, se lo doy a la lumi, aunque alfinal vayamos a follar, creo que si hay respeto es lo importante. Yo no veo mal pagar por tener sexo, antes que alguno emborrache a una tia a copas gratis en una discoteca y se la lleve sin saber donde va al coxe y ya sabemos lo que pasa...

Personalmente creo que vuelvo a repetir sabiendo que es una profesión que no garantiza seguridad ni sanidad ni nada de eso, creo que si se hace bien regulado y con un mínimo de condiciones por ambas partes es un servicio necesario para la sociedad.

Como dije al principio, es muy fácil mirar el colectivo más evidente... pero que miren donde trabajan estos periodistas, empresarios, marketings, etc... O lo eres para todo o para nada, haz un artículo de lo que ocurre en tu medio si hay ovarios y despues hablas del resto
1 usuario da las gracias a carfernan por este mensaje:
  • BLACK JACK
nuevoloquo slumi


#5
Claro tos sabemos ke vas a follar = tontees con la puta o no pero si no tonteas es menos divertido. Yo bromeo con las putas, me las puedo follar = sin bromear pero es divertido = ke la puta bromea conmigo.
Igual ke me la puedo follar también yendo en chándal y prefiero ir bien vestido.
El problema lo tiene el ke critica, la cuestión es criticar al cliente ke es el tonto para muchas lumis.



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